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CARRIÓN DE CALATRAVA

EL AYUNTAMIENTO CLERICAL

EL AYUNTAMIENTO CLERICAL

"Este año el Ayuntamiento de Carrión de Calatrava ha renovado la decoración navideña y ha adornado las farolas de la Plaza de la Constitución y el atrio de la Iglesia con nuevas figuras y motivos navideños (...)"

Estas son las palabras textuales que emplea el Ayuntamiento en la página www.carriondecalatrava.es. No sé si el dinero destinado a este fin es mucho o es poco, pero lo importante es la finalidad para la que se emplea el dinero público y la decoración navideña no forma parte de las prioridades de este consistorio. Además, no conformes con decorar la plaza, han decorado también el atrio de la Iglesia con nuevas figuras y motivos navideños. Pero vamos a ver, el Ayuntamiento tiene competencias civiles no religiosas, la Iglesia o la parroquia pueden adornar su propio atrio si les apetece.

Ese dinero podría haberse empleado en otros fines como ayuda a los pobres o a los inmigrantes, o simplemente acumularse al dinero que se esté empleando en otras áreas civiles de importancia. Además, si a este consistorio le parece insignificante este dinero, le propongo que el próximo año lo descuente de alguna de las tasas municipales que ya sabremos los ciudadanos darle mejor uso. Yo no soy más feliz porque el atrio de la iglesia tenga un belén o porque las luces brillen en la plaza. Pero miren, si hubieran arreglado la bombilla de la farola de mi calle que parece una intermitencia de coche, entonces seguro que estaría un poco más contento.

 

Origen de la imagen: www.carriondecalatrava.es

LAS NEVADAS

LAS NEVADAS

El pasado mes de enero de 2007 se produjeron copiosas nevadas durante un par de días en la zona centro peninsular. Carrión de Calatrava, como otro pueblos de la zona, amanecieron cubiertos de blanco, una estampa nada habitual en las últimas décadas a pesar de que la nieve formaba parte del paisaje invernal cotidiano en la época de nuestros abuelos. Esta reducción en la frecuencia e intensidad de las nevadas en la Península Ibérica no es un hecho casual ni está desconectado de otros cambios como la reducción de las precipitaciones, sólo en parte pueden tener una explicación cíclica pero indudablemente no podemos separar estas alteraciones del fenómeno global del cambio climático.
La reducción de las nevadas repercute en la disminución de la cantidad de agua dulce aportada a la tierra, a los acuíferos, a los ríos y lagos y a la flora. Ello, unido a la disminución de las precipitaciones, hace que nuestra disponibilidad de agua dulce se vea mermada, más aún si tenemos en cuenta que en ningún momento nuestras necesidades disminuyen.
En un reportaje recientemente televisado sobre el pueblo inuit de Groenlandia, se comentaba la reducción de la capa de hielo y el aumento de las temperaturas, fenómenos provocados por el cambio climático y que estaban alterando gravemente las condiciones de vida y cuestionando la supervivencia del pueblo inuit, un pueblo que depende casi absolutamente de la caza. Además, los contaminantes vertidos a la atmósfera tienden a concentrarse mayormente en el hielo y esta circunstancia ha provocado que dichos contaminantes pasen a través de los alimentos y del agua al ser humano, afectando a la calidad de la leche materna.
Lo que le sucede al pueblo inuit no está desconectado de lo que ocurre aquí en nuestro país, en nuestra región, en nuestro pueblo. La única diferencia es que probablemente el pueblo inuit ha tenido muy escasa responsabilidad en la situación del cambio climático, mientras que la nuestra es mucho mayor. El clima es un gran sistema, caprichoso muchas veces, desconocido en gran medida, pero funciona y se regula según unas pautas que nosotros estamos alterando. La preocupación de los castellano-manchegos y de los españoles en general en relación al clima es la misma que puede tener cualquiera de nosotros cuando está en medio de un montón de mierda, sabemos que huele mal y nos alejamos, que vengan otros a limpiarla. Hace muy poco, en una conversación con un vecino de Carrión, éste comentó que estaba construyéndose una gran pisicina de unos treinta metros y cuando le pregunté si sabía cuánta agua iba a necesitar para llenerla me contestó que tenía un pozo en su parcela que abastecería sin problemas de agua su piscina. También le pregunté qué hacía con el agua cuando limpiaba la piscina y me contestó que simplemente la tiraba. Este vecino insolidario, consciente y deliberadamente insolidario, forma parte de la clase de gente cuyo comportamiento resulta inaceptable. Pero quién se ocupa de personas como ésta. Le ampara la propiedad privada de su tierra. Le ampara el uso de su libertad. ¿Quién ampara a los demás vecinos que necesitamos el agua para beber, asearnos o limpiar? ¿quién ampara al medio natural del que creemos poder extraer todo lo que queremos conseguir?
Hubo un día, un mes, un año, un siglo, en que los hombres se dotaron de normas para garantizar la paz social, más adelante se dotaron de instrumentos para salvaguardar la libertad individual, después se hizo realidad un conjunto de derechos civiles, políticos, económicos y al final de ese recorrido los derechos se extendieron horizontalmente a toda la población y verticalmente para incluir los derechos sociales en una permanente reivindicación por la igualdad. Hoy quedan dos grandes líneas en las que avanzar, la inclusión de los pobres de tal forma que la riqueza se distribuya mejor a nivel global y la constatación de que sin un cambio en el modelo económico, productivo y de consumo no tenemos asegurada la supervivencia de la especie humana en los términos que hoy la conocemos porque el medio natural no nos proporciona ya los recursos que necesitamos y su elemento más frágil, la atmósfera y el clima, auguran un futuro que exigirá una respuesta del hombre absolutamente desconocida en la historia de nuestra civilización. Reflexionemos, no pensemos sólo en "mi tierra", "mi campo", "mi pozo", "mi agua" y aislemos los comportamientos gratuitamente insolidarios como el de nuestro vecino, el de la piscina olímpica, ¿se acuerdan?
 
Origen de la fotografía:AUTOR

LAS TORMENTAS

LAS TORMENTAS

Las tormentas de verano son un fenómeno habitual en la zona centro peninsular, si bien uno tiene la impresión de que en los últimos años son menos frecuentes pero potencialmente más peligrosas. Recuerdo de pequeño que estas tormentas de verano se presentaban con cierta asiduidad, eran generosas y a veces también llovía con mucha fuerza. También es verdad que hace años llovía más en invierno y en general a lo largo del año. Hasta comienzos de la década de los años noventa, el río Amarguillo en Consuegra llevaba gran cantidad de agua en invierno y eso que el cauce urbano tiene unas dimensiones importantes. Ahora en cambio, es difícil ver el río con agua, incluso en invierno lo más que llega uno a ver es una capa de pocos centímetros de agua cubriendo el cauce y aun esta circunstancia es excepcional. Este tendencia hacia una disminución en las precipitaciones desde hace dos décadas puede tener una explicación en ciclos de la naturaleza con inclusión de períodos de sequía prolongada. Desde luego en una región de clima continental mediterráneo como la nuestra, los períodos de sequía han existido a lo largo de la historia y de ello dan prueba diversas fuentes históricas. Sin embargo, los cambios en la Naturaleza producidos por la acción humana han alterado radicalmente el funcionamiento del clima y hoy, después de años de división en la comunidad científica y de fuertes resistencias en ciertas corrientes y sectores políticos de todo el mundo, hay un consenso generalizado en la existencia de un cambio climático inducido por la acción del hombre. Y aquí, en esta región tan extrema en lo climatológico, también lo estamos notando no sólo en la escasez de precipitaciones en primavera,otoño e invierno sino también en la reducción de la frecuencia de las tormentas pero no así de su fuerza. El año 2007, muy cerca de nuestro pueblo, una fuerte tormenta se abatió sobre el municipio vecino de Villarrubia de los Ojos y fueron igualmente visibles los daños producidos en el campo por la fuerte lluvia y granizo, no sólo en Villarrubia sino también en Consuegra, Madridejos, Alcázar de San Juán y en general en la zona de Mancha toledana y el noreste de la provincia de Ciudad Real. Ahí os dejo algunas imágenes de esas tormentas, tal y como se ven desde Carrión de Calatrava.

 

 

Origen de la fotografía: AUTOR